chaman-1Ceremonia Wixarika

En Ajijic Jalisco

Primera Parte.

    El espíritu libre, la visión de lo sagrado y lo profano hecho drama ritual, elementos que son finalmente compartidos finalmente con algunos privilegiados asistentes a la ceremonia de peyote, luego de siglos de oscurantismo, por los Wirrarikas contemporáneos por primera vez en el occidente de México, en pleno siglo XXI por el Urukuame y su asistente, quien dirigió la celebración del Tateí Hikuri en la Riviera del Lago de Chapala hasta el apogeo, hasta que los dioses aceptaron velar por la sanación de un futuro mejor de los ahí participantes.

Los Wixarikas asumen su responsabilidad con la decadencia moral actual y a pesar de que ellos mismos enfrentan desde hace centurias una voluntad exterior perversa que intenta destruir las bases espirituales de su vida como nación, ya sea avasallando su identidad cultural o pretendiendo explotar sus sitios sagrados en el desierto de Wirikuta San Luis Potosí, hoy día algunos sacerdotes se están dando la oportunidad para que mexicanos y extranjeros puedan vivir en carne viva las devociones a sus entidades más sagradas.

Adaptar una ceremonia huichol en agradecimiento al “Teoxa” o viaje del peyote y así abrirse al mundo moderno resultó ser una experiencia maravillosa y por demás alucinante, en donde participaron alrededor de 25 personas en el corazón del pueblo mágico de Ajijc Jalisco, México, confirmando que nunca se había invitado al público en general a participar de rito igual el ser humano está ávido de sanación espiritual, mental y física.

En un afán de mostrar el valor de su cultura tradicional y para poder valorarla,  así multiplicar las oportunidades de comunicación con el resto de los mexicanos, el pueblo Wixárika, ha tenido que sacrificar su identidad más íntima para mostrarnos a propios y extraños que sus dioses son los mismos que los guiaron y ayudaron a escapar durante siglos de la conquista española, considerando que ya es tiempo que se dé el verdadero valor a su cosmovisión del mundo que nos rodea.

Procedentes de la comunidad de San Miguel Huixtita en la Sierra Madre Occidental, el abuelo Marakame y cantador de secas, auxiliado por el guardián del Hikuri demostraron a los participantes del acto ceremonial que las fuerzas de la naturaleza deben ser comprendidas en todo su potencial y que a pesar de los avances de la tecnología actual, el valor espiritual debe de prevalecer y escapar a todo tipo de conquista nociva para el alma de los habitantes del pueblo mexicano y de la llamada aldea global.

El encendido del Tatewari, el abuelo fuego que todo lo purifica, fue el primer paso para iniciar la ceremonia del peyote, la música y los cantos hipnóticos del Marakame llenaron la atmósfera del sitio escogido para celebrar la primera ceremonia con ingesta del peyote abierta al público en el Occidente de México. El sentido de la independencia y de la adaptabilidad personal de los asistentes se hizo presente de inmediato.

Entre los invitados había además de los sacerdotes Wixárikas, miembros de la comunidad artística local y varios ciudadanos extranjeros de países como EEUU, Canadá, y Argentina, la solemnidad da comienzo, el ritual ancestral Wixárika, una práctica que ha pasado a través del tiempo por tradición oral, de boca en boca por generaciones de hombres de conocimiento, está a punto de comenzar y transformar nuestras vidas para siempre.